Como mi corazón me quito lo que ambos queríamos.
Ahí estaba ella, sentada en el mismo lugar de siempre, cuando me di cuenta de que estaba por llegar ese momento del día en el cual, un haz de luz atraviesa la ventana y cae suavemente en su pelo dorado, acariciándolo con con una suave ternura, iluminando todo su ser, y ahí estaba yo, observándola desde mi escritorio, donde empecé a dibujarla en un cuaderno de dibujo, el cual había llegado a mis manos de una manera de la que no me enorgullezco, fue cuando suspiré y recordé ¿cómo fue que pasó?...iba caminando por una calle cuando me encontré con ese viejo encorvado, enjuto y demacrado...era Don Gabriel un pobre señor que su familia abandonó, después de que él se quedara completamente ciego provocado por un accidente en la fabrica donde él trabajaba, pobre anciano, sobrevive con lo que le regalan las señoras del mercado y vive en un viejo departamento desocupado que afortunadamente encontró cerca del mercado, él ahora se dedica a dibujar, aunque yo nunca he visto ninguno de sus dibujos, las señoras del mercado dicen que logra plasmar sus recuerdos de la infancia de una manera increíble, teniendo en cuenta su ceguera, pobre anciano, iba caminando con un cuaderno de dibujo que le habían regalado las señoras del mercado para que continuara con sus hermosos dibujos, cuando de repente, sin previo aviso, sus piernas se doblaron y su expresión se congeló, dejándose caer sobre un montón de cajas de cartón que había en el piso, corrí a ayudarlo, cuando llegue a donde estaba, revisé su pulso y solo note un débil pero constante flujo sanguíneo y deduje que aquello que había pasado lo dejaría vivir por más tiempo, subí mi mirada y observé que no había nadie más en aquella calle, fue cuando volteé y noté el cuaderno de dibujo, desprotegido y solitario, cuando cruzó por mi mente la imagen de mi amada Isabela en ese momento que ya previamente describí, siempre he sentido una impotencia de quererlo inmortalizar, pero mi miserable ingreso monetario no me ha permitido nunca hacerme dueño de una cámara fotográfica pero...¡ahí, hallaba la solución a ese dilema! la dibujaré en aquel cuaderno de dibujo, a pesar de que sabia que de tan solo pensar en que el pobre viejo no iba a tener otra oportunidad de obtener otro cuaderno igual, me carcomería el interior por el resto de mi vida, pero mi amor por Isabela condujo mi mano hasta el cuaderno y después acelero mis piernas hasta llegar a mi viejo y sucio departamento, deposité el cuaderno sobre un cajón de mi escritorio y me senté al lado de Isabela donde en posición fetal, escondido bajo su sombra, me senté, dejando caer pequeñas lagrimas sobre sus viejos zapatos rosas.
Al día siguiente, me desperté con una jaqueca terrible, me imagino que fue provocada por el incesante llanto de la noche anterior, me paré y volteé a ver a Isabela, ella seguía en su sueño profundo, me quité mis ropas y fui a la cocina a prepararme algo de café, que junto con un cigarrillo conformaron mi desayuno. Al abrir la puerta de mi guardarropa suspiré al ver que de nueva cuenta otra de mis chaquetas había sido atacada por las polillas, aquella chaqueta verde que me había regalado mi madre antes de morir, de pronto, sentí un fuerte recuerdo de mi madre, recordé cuando eramos todavía una familia... aquellos viejos tiempos en los que mi padre aún no se había quitado la vida, era cuando mi madre todas las mañanas me preparaba una taza de chocolate caliente y me ponía al lado una concha de Doña Lupita, me daba un beso en la frente y salia corriendo a la maquiladora, ella siempre fue muy trabajadora, ya que ella me mantuvo a mi y a mi padre después de que el sufriera repentinamente de cataratas.
Después, regrese por mi café y mi cigarrillo con mi último conjunto de ropas que me quedaban, me dirigí a la puerta para salir, no sin antes mandarle un beso remoto a Isabela desde la puerta, ella seguía dormida, me volteé y salí del departamento, al salir de la casa note un tono grisáceo azulado en el cielo y supuse, que esa noche iba a llover, lo que me recordó que iba a tener que regresar temprano para cubrir las goteras, por que estoy seguro de que Isabela no lo iba a hacer.
Estos tres días que han pasado desde que ella se vino a vivir a mi departamento, han sido verdaderamente felices...poder compartir el mismo espacio al dormir, alcanzar sus dulces labios con los míos diariamente, han sido una fuente de felicidad, a pesar de que ella ha estado fría y callada estos tres días, quizá fue por lo ocurrido en su casa la noche anterior de que se mudara conmigo, pero ella me ha permitido besarla y se ha quedado conmigo, eso me dice que es solo momentáneo y volveremos a ser felices y a ser la pareja que tanto anhelé desde que la conocí.
Después de tan feliz pensamiento en mi camino al mercado, llegue a el, las señoras todavía estaban poniendo sus puestos, eran las ocho de la mañana, en este pueblo las personas empiezan sus actividades a las nueve de la mañana, ¡maldito pueblo holgazán!, por eso siempre había querido mudarme a la ciudad, para probar suerte como escritor, pero un día antes de partir, conocí a Isabela y mis ganas de salir del pueblo se desvanecieron por la fuerza de su mirada, aquella mirada de ojos verdes profundos que son como dos lagos en los cuales la luz de la luna se refleja y le da un nuevo sentido a las cosas que ilumina, esos son los ojos que quiero regresar a ver, me apresuré en mis compras en el mercado y en las otras cosas que tenia que ordenar en casa de Isabela.
Cuando llegué a mi departamento, ya había empezado a llover, dejé mi chaqueta en una silla y me quité los zapatos mojados, dejé las cosas en la cocina y me dirigí hacia Isabela, cuando la miré a los ojos para besarla, noté una mirada más frívola que antes, sus labios ya no eran dulces, empezaban a saber un poco amargos y perdió mucha expresión en su cara, me alejé y la dejé como estaba, me dirigí a mi escritorio y prendí un cigarrillo, fue cuando me recliné sobre mi silla y el recuerdo de como me enamoré de Isabela invadió mi cabeza, ah...fue amor a primera vista...ella salió de su tienda, una linda tienda de sombreros, y ahí estaba ella, caminando, cuando de repente me volteó a ver, cruzamos miradas por un instante y perdí el aliento instantáneamente, me percaté de su modo de caminar, era como si una nube de energía explotase cada vez que ella pegaba y despegaba un tacón del piso, fue cuando de repente, sin previo aviso, entró en una tienda y esa energía que explotaba, desapareció, lo que me permitió recuperarme de ese breve lapso de tiempo en el que mi corazón se desprendió de mi espíritu, me dí cuenta de lo que tenia que hacer, tragarme mis nervios y tratar de iniciar una plática amena con ella tan pronto ella saliera de aquella tienda.
Después de los siete minutos mas largos de mi vida...ella salió con un enorme ramo de tulipanes morados, grandes y coloridos tulipanes, los cuales por azares del destino coincidían con mi gusto particular en flores, camine hacia ella, mi corazón se desprendía de mi pecho con cada paso que me acercaba a ella, cuando la alcancé, mire esos ojos verdes y aquel pelo dorado y mi corazón dejó de latir, provocando que mi voz se esfumara, me quede ahí, parado frente a ella, ella me sonreía y me saludó, saludo que respondí con un nervioso y entrecortado ho-la, ella me sonrió y me regaló un tulipán, después se alejó y desapareció...en ese momento sentí que por fin, alguien me amaba, ¡alguien me amaba sobre todas las cosas!...pero no conocía su nombre y por quedarme parado en el mismo lugar donde la saludé, no vi a donde se fue, desesperado, entré a la florería y le pregunté a la señorita que atendía la tienda, que si conocía a aquella dama que acababa de salir, me respondió que si, que ella se llamaba Isabela, después le pregunte donde vivía y ella me dijo que en el piso superior de su tienda, le agradecí y corrí a casa.
Recuerdo perfectamente aquella noche en la que coloqué ese tulipán morado sobre mi escritorio, me quedé sentado admirándolo...él me empezó a repetir varias veces el nombre, Isabela, cuando le pregunté, ¿Por qué me atormentas con ese nombre?, ella me respondió, ella te ama...los dos deben de estar juntos...¿Por qué te recluyes en este lugar?, ella te ha demostrado que te ama ¿no? y que quiere vivir contigo, si no, nunca me hubiera regalado a ti, eso que dijo, llego a mis oídos con una voz tan profunda e hipnótica, que sentía como me reprogramaba, fue cuando me paré, agarré mi chaqueta y corrí en la oscuridad hasta la tienda de sombreros.
Llegué a la tienda jadeando, volteé a su ventana y fue cuando lo sentí, ese momento en el que mi corazón no podía conectar sus sentimientos por Isabela, con lo que mis ojos veían a través de una pantalla salada que los cubrió de repente, mis piernas sucumbieron y me tiré a la banqueta, empecé a llorar en voz baja, ¿por qué me has hecho esto? repetidas veces hasta que por el frió mi garganta se cerró y me obligó a callar.
Después de tres horas de mirar fijamente su puerta, aquel maldito que me arrebató la felicidad que compartía con Isabela, salió, se despidió de ella con un beso, se puso el sombrero y desapareció instantáneamente al doblar en la esquina, Isabela cerró la puerta, prosiguió a cerrar las cortinas de su cuarto y las luces de su habitación se apagaron, me sentía abrumado por lo que ella había hecho, me preguntaba, ¿qué acaso nuestro tiempo juntos no fue nada más que una enferma falacia?... me paré, corrí hacia su puerta y la forcé, subí corriendo por las escaleras y me encontré con ella... estábamos los dos solos en aquella habitación... ella estaba colocada suavemente sobre el colchón, con su pelo dorado cubriendo la almohada, reflejando el flamígero destello de la luna llena, sentí un fuerte impulso por inmortalizar ese destello que iluminaba todo su ser, ella era mía y de nadie mas y yo era de ella y de nadie más, fue entonces cuando pude sostener unas tijeras que estaban sobre la mesa, me acerqué a ella, inhalé su aroma varias veces, le sostuve el cabello y logré con una sola tajada con las tijeras, cesar el dulce sonido que ella producía al respirar, permanecí en la misma posición por unos instantes y coloqué de nuevo las tijeras sobre la mesa y me acosté junto a ella colocando mi mano sobre su espalda...esa fue la primera vez que dormí junto a ella.
Al día siguiente, muy temprano por la mañana la ayudé a mudarse a mi departamento, el pueblo seguía durmiendo, pudimos cruzar las calles del pueblo sin encontrarnos a nadie, llegamos a mi departamento y la coloqué en aquel sillón donde ha permanecido estros tres últimos días... me acabé mi cigarrillo y saqué mi cuaderno de dibujo, ya que se aproximaba ese momento del día en el que un haz de luz ilumina todo su ser, faltaba otro rato para que aquello que tanto calma mi espíritu pasara, pero como dispongo de poco tiempo para lograr mi arte con el carbón, preparé todo, me paré, fui a la cocina, prendí otro cigarrillo y volví a mi escritorio, pasó el tiempo y mi cigarrillo se terminó y ese haz de luz no caía sobre ella, en estos tres días nunca se había retrasado tal suceso, pasaron cinco minutos y comencé a sentirme enojado, me paré, vi por la ventana y observé que el cielo seguía cubierto, desde la mañana por un color grisáceo azulado, desesperado, me fui a mi escritorio y prendí otro cigarrillo, necesitaba ver su ser iluminado, era la única cosa que ella me regalaba desde hace tres días, sentí un fuerte impulso de plantarle un apasionado beso, fue entonces cuando me paré y llegue a donde estaba ella e intempestuosamente la besé, sentí que mi desmesurado beso logró desplomar su frágil posición, ocasionando que ella dejara caer su cabeza por las escaleras, mientras que el cuerpo frió, sin vida, se mantenía erguido sobre aquel sillón en el cual ella había permanecido sentada, con la misma expresión sin vida desde que se mudó a mi departamento aquella noche que la despojé de su calor innato... permanecí inmóvil, la rodeé con mis brazos y permanecí así un tiempo, fue cuando aquel tulipán que me despojo de mi razón, me murmuro otra vez al oído, ¿es acaso este amor asesino, el fruto de un relación que jamas tuvo lugar?
Ricardo Solís Hernández
Puff... bueno, aquí esta, espero que les haya gustado, se admiten todo tipo de comentarios, nada mas que no sean muy duros, es mi primer cuento y todavia me falta pulir algunas cosas.